lunes, 17 de diciembre de 2018

Navidad parrillera en Casa Encantada.

Está amaneciendo y ya hay luces en Casa Encantada, me han dicho que hay una fiesta porque se está poniendo la decoración navideña así que imagino que sus habitantes deben estar pasándolo de miedo.
Salgo bien abrigada mientras advierto que el pueblo aún no ha despertado. Las calles están envueltas en una neblina gélida; miro las farolas y las luces son manchas amarillentas que tiemblan tras la cortina de gas. Hace mucho frío.
Rumbo ya a la casa, la helada dibuja figuras de hielo sobre el pasto, que es el soporte sobre el que esculpe sus estatuas. No hay sonidos más allá del que emiten mis pies sobre el suelo, no hay personas pasando, ni coches, ni nada que pueda descubrir el secreto de nuestra reina. Cruzo el puente, hay agua cristalizada y me divierto pisándola y escuchando el ruido que hace al partirse. Nada más subir la cuesta, percibo olor a dulces y un ruido que va desde la música a las voces de personajes conocidos.
Me llevo una grata sorpresa cuando veo quien me recibe nada más llegar a la puerta de Casa Encantada. ¡Es Feliciano con Mónika y su gato Melmito! Por supuesto el gato ya no pisa el suelo, para eso estoy yo, para cogerlo en brazos.

- ¡Hola! ¿Pero qué hacéis aquí? - Pregunto feliz abrazando a  mis amigos-
- Bueno, estamos decorando Casa Encantada y de paso cada uno ha traído algo para hacer una pequeña fiesta. - Me dice Mónika-
- Nosotros estamos echando una manilla a los Reyes Magos, nos han pedido que seamos los pajes así que estamos guardando los regalos de todos - Me dice Feliciano-
- ¡Ah, pues eso es estupendo! - Les digo- ¿Y Melmito?
- Melmito ayuda a recolocar las cintas del árbol de Navidad - Dice Mónika riéndose-
- Ya me imagino - Contesto-
- Nos vemos en un ratito, nosotros tenemos que poner estos regalos a buen recaudo - Dice Feliciano-

Les devuelvo al gato y me despido disponiéndome a entrar en casa, antes me encuentro con Manolo del Sol que trae a la tía Carmen en el coche. 

- ¿De dónde venís? - Pregunto-
- De La Parrilla - Contesta Manolo- Mira las cosas tan ricas que trae tu tía para la fiesta.

Efectivamente, trae choricitos para asar y anís Chaparrita así que la cosa se está poniendo más interesante de lo que pensaba.

- Me vuelvo, tengo que recoger a Antonia Mora y a Germán, que anda por esos campos de Dios recogiendo sus cosas de la guerra. ¡Con este frío! - Dice Manolo-
- ¡Buen viaje! ¡No tardéis! - Exclamo-

Entro con mi tía en la casa que se va derechita a la cocina. En el salón, un gran árbol me recibe. Están decorándolo entre Maruja del Sol y Conchi, tienen una ayuda muy especial que no sé de dónde se han sacado, la verdad.


- ¡Hola chicas! - Les digo- ¡Qué bonito os está quedando!
- ¡Hola Pepa! Es que tenemos una ayuda infalible. Mira qué amigos más resalados hemos encontrado. - Me dice Maruja-

- Pues este año creo que el mago Pirú no va a tener mucho que hacer - Les digo-
- ¿Has visto lo que hemos traído? - Me pregunta Conchi Vázquez-
- Yo he traído unas migas riquísimas, las he dejado en la cocina - Me dice Maruja-
- Y yo leche recién ordeñada de mis vacas - Me dice Conchi-
- ¡Qué rico todo! -Voy a la cocina a ver qué se cuece por allí- Les digo y las dejo colocando adornos-

Veo que la casa está preciosa, poco a poco la Navidad se va colando entre los ladrillos de la vieja reina. Al llegar a la cocina me encuentro con mi tía y con Manola que están haciendo roscos.

- Pero, ¿qué hacéis? ¡Por Dios qué bien huele! - Les digo-
- ¡Estamos haciendo los roscos de mi madre! - Me dice Manola-
- Es que los roscos de María Josefa son los mejores del mundo - Añade mi tía Carmen-
- Pues yo quiero uno - Les digo-
- Ni hablar que están calientes - Dice Manola-
- En cuanto os deis la vuelta os robo uno. -Amenazo-
- ¡No te atreverás, Pepa! - Dice Manola riéndose - Bueno anda, coge ese del plato que ya está más frío.

Y me voy feliz con mi rosco a echar un vistazo al resto de la casa. En eso veo llegar un coche, es Manolo que viene con Germán y Antonia Mora. Les saludo desde el piso de arriba donde estoy hablando con Ana Sánchez y su hermana Mari. Ana está ensayando un precioso villancico para cantarlo luego, así que no las molesto. Bajo corriendo a recibir a los amigos que llegan.

- ¡Holaaaa! - Les digo con la mano donde sujeto el rosco-
- ¿Pero qué haces, Pepa? - Me pregunta Germán- Ese rosco sólo está bueno si lo comes con este chocolate calentito que he traído.
- ¡Bueno, bueno, que no falte el goloseo! - Le digo-
- Mira, Pepa. ¿Te gustan los pestiños? -Me pregunta Antonia- Traigo todos estos para comerlos mientras adornamos la casa.
- ¡Madre mía!- Me encantan los pestiños, Antonia! Espera que me coma el rosco y le ataco -Contesto-

Los tres amigos se pierden en la casa saludando a unos y a otros. No paran de llegar parrilleros y la casa se va haciendo cada vez más bonita, es lo que tiene cuando pueden juntarse las personas que se quieren. Ana y Mari bajan, nos colocamos alrededor del árbol porque sabemos que va a cantar.

- ¡Ana canta algo bonito! - Dice Manolo-
- Bueno, bueno, no seáis impacientes, primero los artistas tienen que comer -Contesta Ana-
- ¡Pues pasemos al comedor! - Propone Maruja.
- Vale, dejemos el cante para después -Dice Antonia-

- ¡Qué mesa tan bonita! - Les digo-
- Mira, Pepa. Estos candelabros los encontré cerca de la Sierra Trapera, -Me dice Germán- estaban enterrados y se ve que pertenecieron a algún mando militar porque en el lugar donde los encontré, había un pequeño puesto de mando. Los hemos limpiado mi hijo y yo y mira qué bonita ha quedado la mesa con ellos.
- ¡Cuánto sabes, amigo Germán! - Le digo- La mesa está preciosa, lo estará mucho más cuando nos sentemos.

Mónika, Feliciano y Melmito regresan para sentarse con todos a la mesa.

- Y entonces le tuve que reñir, porque Feliciano se va chivando a todos de lo que le van a traer los Reyes -Le está diciendo Mónika a Manola-
- ¿En serio? - Le pregunta Manola-
- Sí, pero me parece que no ha servido de nada. Mira, está hablando con Manolo y Maruja, seguro que ya les ha dicho algo. -Contesta Mónika-
- ¡Feliciano! -Manola se levanta y le pregunta de qué hablan-
- De nada, de nada - Contesta Maruja- Del frío que hace fuera y de lo bien que se está aquí.
- Ya... -Andad y sentaos que se enfrían las viandas- Le dice Manola a los tres parris-
- ¿Te has chivado ya? - Pregunta Mónika a Feliciano-
- ¡Que no! Hay que ver la fama que tengo - Contesta-
- Le diré a Melchor que no te traiga nada si te chivas - Le dice mi tía Carmen que ha estado pendiente de la conversación-
- ¡Vale, vale! ¡Menudo complot! -Dice Feliciano aceptando ser bueno y no decir nada más-

Cuando termina el almuerzo, pasan al comedor y entonces Ana comienza a cantar un villancico precioso que deja a todos con los ojos y el corazón abiertos de par en par.

- ¡Qué maravilloso es estar aquí! - Dice Antonia a Juan, su marido, que acaba de llegar y trae leña para la candela porque mucho cantar, mucho comer..., pero nadie se ocupa de la chimenea.
- Desde luego, ¡sois todos unos mantas! - No os habéis ocupado del fuego -Les riñe Juan a todos.

Nos ponemos en torno al árbol y cantamos un villancico flamenco, de esos que se cantan en nuestra tierra y que remueven las entretelas del alma. 

No paro de saludar parrilleros, toda la casa está llena de amigos que van y vienen y se ponen al día con sus vidas. Me acerco para preguntar una cosilla a mi tía que está acompañada de Germán y Manolo. Nada más llegar, Feliciano se acerca.

- ¡Manolo, los Reyes Magos te van a traer un carrillo de mano de los que hace "Palillo!", a ti, Carmelita una muñeca del Patatero y a ti Germán, dos pistolas con su cartuchera y todo- Le dice a los amigos-
- ¿Y a mí? - Le pregunto-
- No te lo digo porque le vas con el cuento a Mónika -Me dice un poco enfurruñado-
- Venga, por fa, que no me chivo -Le insisto-
- ¡Ahhh, no! -Me contesta mientras se aleja hacia otro corrillo-
- ¡Pues me quedo con Melmito! -Le grito-

Pero Melmito está echando la siesta feliz como una perdiz y abstraído de fiestas y otras cosas que puedan interferir en su sueño.

Me acerco a otro corrillo donde está mi madre con mis tíos, veo que el tito Andrés ha traído de La Belita, un dulce de membrillo estupendo.

- ¡Qué buenooo! - Exclamo mientras hago ademán de entrar la mano en el plato-
-¡Quieta! ¡Esas manos, sobrina! -Me dice mi tía Antoñita que ha venido con Luisina y Carmelita y han traído unos manteles bordados preciosos-
- Esa manía de meter las manazas en todo - Me dice mi madre-
- ¡Joer con los García! ¡Qué genio! -Les digo y me alejo-

Todo el mundo se lo pasa de maravilla, de repente, se oye el sonido de un tren, no sabemos muy bien qué sucede pero estando en Casa Encantada, cualquier cosa porque es un lugar mágico. Nos dirigimos a la ventana y observamos que es un tren antiguo, todos nos miramos extrañados.

- Yo conozco ese tren -Pienso- Y al maquinista.


El tren se ha detenido delante de la casa, todos guardamos silencio, un silencio expectante cargado de esperanzas. De los vagones asoman caras conocidas, se ponen en pie y comienzan a bajar. De repente, Manola exclama.

- ¡Pero si son mis padres! ¡Qué alegría!
- ¡Y los míos! ¡Y mis abuelos! - Van diciendo todos con lágrimas en los ojos-

 Efectivamente, el tren viene conducido por mi bisabuelo Juan, con el que ya tuve un encuentro hace años. Como es Navidad, ha decidido que las familias tienen que estar juntas y poco a poco vemos como van llegando padres, hermanos y abuelos que hace tiempo marcharon a tierras mejores. Ahora sí, ¡ahora sí que es Navidad en Casa Encantada!
Cuando al fin La Parrilla vuelve a estar junta, Juan y Antonia proponen ir a pedir el aguinaldo. El maquinista les advierte que tienen un día, de modo que no hay tiempo que perder. Un día, un día de un milagro que no todos podrán disfrutar esta Navidad. 
Lentamente me alejo de la casa, la miro y veo que está llena de sueños, de encuentros y de tiempo. Un tiempo que no pasa porque es un lugar mágico. Allí se quedan mis amigos, con su milagro y su Parrilla mientras regreso feliz de haber vivido la mejor Navidad de mi vida.

Feliz Navidad a todos los parrilleros, los que están y los que marcharon en el tren rumbo al cielo. ¡Feliz Navidad, queridos amigos!


Con todo mi cariño para esa familia que un día fue LA PARRILLA.
Pepa.

7 comentarios:

  1. GRACIAS GRACIAS GRACIAS ES DIVINO PEPA HACIA AÑOS QUE NO SENTIA ESTA EMOCION MIENTRAS LO LEIA LO HIBA VIVIENDO CUANTOS RECUERDOS SE AGOLPAN EN EL ALMA CUANTA EMOCION CON CADA LETRA QUE LEIA NO LO PUEDO EXPLICAR CON PALABRAS SOLO ME SALE DECIRTE GRACIAS
    MARIA DEL SOL

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    1. Me alegra muchísimo que te haya gustado y que por unos minutos, hayas estado allí de verdad.
      Vuestras palabras son mi motor.
      Besos

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  2. Qué honor para nosotros estar en el cuento de La Parrilla Navideña! Y el Melmito! Se ha emocionado tanto que lleva al menos media hora sin poder pegar ojo de tanto sentimiento. Mil gracias y abrazos navideños! Mónika, Feliciano y Melmito

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    1. ¡Gracias a vosotros! Jajaja, Melmito no podía faltar, ¡por supuesto!
      Ha sido maravilloso armar este cuento y mucho más leer lo mucho que os ha gustado. Abrazos humano-gatunos para todos!

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  3. Tuvo que ser un lugar maravilloso, Feliz Navidad Casa Encantada!!!!

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    1. Lo fue, al final los lugares los hacen las personas y estas... son maravillosas. Feliz Navidad para ti también! Besos

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  4. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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