miércoles, 26 de mayo de 2021

CARTAS A LA SOLEDAD.

Siempre vuelves a mí,  querida amiga, inseparable y fiel cuando el alma deja de entender la vida. Tú que en verdad me conoces y envuelves mis emociones cuando no se pueden mostrar, tú me acoges hoy una vez más,  como siempre, como gracia concedida por los dioses. 

Cierra las ventanas, echa el ruido fuera y deja que el silencio cubra mis sentidos, solo así hallo la paz que se escapa por las grietas del insomnio. Porque yo soy silencio, corazón imperfecto que no conoce el sosiego, ocupado como está en suspiros de almohada a la sombra de las noches. Soledad, tú lo sabes, sin ti estoy huérfana de consuelo en este mar de tristezas que solo me importan a mí. 

¿Cómo ocultar mi fragilidad si no es contigo? Débil frente al abismo cálido de las ilusiones,  solo tú cuelgas la verdad en el filo de mis ojos que juntos lloran y ríen sin saber qué es lo acertado. Sí, solo tú eres mi auxilio de años, mi abrigo interior que tapa las vergüenzas de un corazón enamorado. No me impidas, soledad, acogida en tu reino, pues la vida me expone a la incomprensión y al lacerante espectáculo del abandono de mí. Abre tus puertas, soledad, que paso.