sábado, 18 de agosto de 2018

SONRISAS

La sonrisa es como luz que escapa de la boca, flores nacidas de la esperanza cuando los ángeles miran para otro lado. ¿Se puede ser esclavo de la sonrisa? Es viento al borde de la piel cuando el verano dulcemente disuelve las noches, es fortuna en el umbral de la rendición. 
Sí, hay sonrisas que esclavizan porque su aliento pone color al crepúsculo, estremeciendo la carne, traspasando fronteras boca adentro. Se pueden beber y morir dependiendo de si son paz o losa sombría, pero en cualquier caso, siempre son gloria. Hay sonrisas que provocan hambre y se pagan a precio de derrota, me pregunto si merece la pena la indigencia, si no es mejor elegir mirada que es más bella. Eso dicen…
Sonrisas desgarran silencio y lanzan dardos al oponente, jauría de besos disfrazados que chocan contra los ojos. Muere la palabra porque ya se conoce el mensaje que se alza en el aire y golpea al corazón. Tembloroso, se desprende de su latido para acoger la luz…, y la condena por vida entera.
Pepa Gómez.



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Esta obra está protegida por las leyes de copyright y tratados internacionales. Código de registro: 1808188068299

sábado, 11 de agosto de 2018

ESPERA. ESPERANZA


La esperanza es como agua en las manos, dulcísima se escurre al pasar del tiempo. Puede ser pura, grácil como una acrobacia que te lleva a la gloria, un lugar del que es difícil regresar.
Igual si pongo beso sobre beso no muera, pero no unos besos cualquiera, no besos de obra barata, sin gloria y sin muerte. Hablo de los que van con bala y cuando explotan todo es borroso, difuso, imprevisible. Milagro que hace llorar en el alargado silencio de los labios. Cierro los ojos, mi cuerpo está en alma viva, un hambre indefinible asalta mi interior y saquea el corazón aún caliente. Inconsciente, acaricio su sombra mientras aguardo obstinada la inmortalidad de la esperanza.
Me faltan palabras, no sale el juego y pronto los grillos no harán ruido. Mientras existas estaré viva, no perdida en melancolías en vena, sino bajo la luz luminosa y precisa de tu sonrisa. 
Esperanza equivale a primavera, sangre irrefrenable, dulce sentido de la carne que descubre con nostalgia el mensaje del amor. Sí, estaré viva, sentada sobre los sueños que nacen del sol y se eternizan al filo de los besos que se disparan. Van con balas.
Pepa Gómez.


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martes, 7 de agosto de 2018

LETRAS DERRETIDAS

La gente es la misma todos los veranos, cuando impone el insomnio y las espaldas se licuan bajo las parras, solas o con amor. Conversaciones que distraen al obstinado calor, alumbradas por estrellas que iluminan el prodigio de la vida, una vida que transcurre lenta al compás del grillo. Siesta, silencio, noche….No pasa nada, pasa el verano y lo que importa no siempre está cerca, pero tras el aire que quema viven los corazones que ascienden a la memoria. Entonces, los pensamientos se lanzan al placer conocido del recuerdo y aparecen las palabras para unos y las letras para quienes ponen sonido al silencio.

El silencio que se quema en la distancia da razón a las letras. Tinta que chorrea al implacable sol de la mañana y al soborno del alma por la noche; cuando sus frutos germinan, tu nombre aparece imposible en la boca, fugaz en las páginas, desmedido en los ojos.

La noche cierra los párpados y abre la pasión oculta en la sangre, tu voz acude sedienta a mis labios. Besos se rompen en pedazos, mano a mano, al calor del verano recién abierto que arde entre los dedos y abre la puerta al canto salvaje de la tierra. Un racimo de risas cuelga en mi pecho y la vida…, apenas ha empezado.


Esta obra está protegida por las leyes de copyright y tratados internacionales. Número Registro Propiedad Intelectual:  1808077995651

martes, 19 de junio de 2018

BAJO LAS ADELFAS


Trae el viento el sonido del cencerro,  las hojas de los árboles que se mecen con ternura en esta mañana de junio incendiada de sol. Es el viento una mano dulce que en las noches de verano, trae el canto del grillo al oído del que sabe estar en el campo y sonreír al calor al filo de la besana.
Infinita la tierra que me rodea, como el deseo de los arroyos que sueñan ya con futuros caudales mientras miman el agua que duerme en sus lechos. Campos de Ceres pintados de oro, flores impuestas en un lugar donde antes sólo hubo un paisaje desolado.  Huertos, tierra removida, luna, cielos azules en esta región de amor.
Silba el viento, trae la voz de las madres, flores en la arena que besan la frente del que sale a faenar la tierra. Mulas recias, redondas sus nalgas pisan la era, tiran del trillo que unas manos jóvenes  guían. Estampas de otros tiempos que decoran los siglos de este lugar, un lugar que ama su pasado y espera a ciegas su futuro.



Esta obra está protegida por las leyes de copyright y tratados internacionales.Código de registro: 1806197444851